
Me siento privilegiada, pero sobre todo, contenta, muy contenta. El domingo me llamó Joan y me invitó a lo que hoy ha estado en boca de todos los aficionados a la historieta: la votación en el Congreso de los Diputados del proyecto no de ley de la creación de un Premio Nacional de Historieta.
Había quedado con Joan a eso de las cuatro menos diez en el Congreso. Pero se conoce que por mis nervios llegué con demasiada antelación y localicé a todos, éramos Jesús Moreno, Jesús Cuadrado, Manolo Hidalgo, Pepe y Joan, en un bar cercano. Después de tomar un café, decidimos que ya era hora de entrar y pasando bastantes medidas de seguridad, conseguimos sentarnos en el palco que nos habían asignado.
Hablando con Manolo, nos dimos cuenta de que estaban Miguel Ángel Martín y Toño Benavides (al que no tenía el placer de conocer). Después de saludarles muy rápidamente me volví a mi asiento, en donde, al rato, apareció Carmen Chacón y Juan Fernando López Aguilar, para darnos la bienvenida y las gracias por asistir a la votación. En ese momento me sentí completamente... como decirlo... ¿desubicada? ¿extraña? ¿rara?... no sé... nunca pensé que me ocurriría algo así, la verdad.
El caso es que después de las presentaciones, los diputados bajaron y se sentaron para comenzar el debate. La sala estaba vacía (excepto en las votaciones, que aquello se llena...) y comenzó la propuesta Carmen con un discurso soberbio (se nota que habían hecho los deberes) en el que mencionaba a Art Spiegelman, Ibáñez, Mora, Vázquez, Miguelanxo Prado, Max, María Colino... Sí, yo también me quedé como vosotros, alucinada... era algo completamente surrealista ver allí a los diputados hablando de tebeos, de Snoopy, de cómic americano, de porcentajes, de reconocimientos... en fin, era como algo artificial, impensable hasta hace un par de semanas. Me juego el cuello a que si alguien hubiera dicho hace dos meses en algún blog que el cómic iba a tener un reconocimiento en el Congreso, probablemente, a parte de haber cinco trillones de comentarios de coña, nadie se lo habría creído. Y hoy, por fin, se crea una comisión y se habla de un reconocimiento estatal a los autores de historietas. Es totalmente increíble.
Excepto el PNV, todos los partidos políticos hablaron de cómics. El Bloque Nacionalista Galego de BD Banda, ERC (y creo que también CíU) de la de la Biblioteca Tecla Sala de L’Hospitalet, del Salón Internacional de Barcelona, los de Coalición Canaria del Salón de Cómic de Tenerife, al que defendieron a ultranza (a pesar de que luego se contradigan y les quiten presupuesto (la política es lo que tiene))... y el PP... bueno... despertó alguna que otra carcajada entre los presentes cuando dijo que esa iniciativa ya la habían comenzado ellos con las medallas de Bellas Artes, pero también se portó y dio muestras indiscutibles de apoyo al noveno arte.
Sonaron muchos nombres, muchas iniciativas (o enmiendas, como dicen ellos) y por primera vez en mucho tiempo, en la pantallita de las tribunas todos los votos fueron verdes y resonó en la sala una ovación que confirmaba una unanimidad que pocas veces se ve en un sitio de debate como es el Congreso*.
Y seremos más o menos frikis, pero en el fondo (y en la superficie también) las historietas nos unen.
* Lamentablemente, esta última parte nos la perdimos por que, al ser todos fumadores (bueno, casi, que Jesús Monero no fuma) salimos a airearnos un rato después de haber estado allí casi dos horas oyendo a los diputados debatir. Cuando regresábamos a ver la votación, nos encontramos al secretario de Carmen, que muy amablemente nos dio la gran noticia y nos llevó a hacernos una foto para recordar este momentazo.